Comentario
Insomnio de Gerardo Diego
En “Insomnio”, de Gerardo Diego, el amor aparece en una de sus escenas más intensas y silenciosas: una persona duerme con serenidad mientras otra vela, atrapada en la lucidez dolorosa de la noche. El poema, incluido en Alondra de verdad, deja que esa situación mínima crezca hasta convertirse en una experiencia casi física de distancia, deseo e impotencia, muy representativa de la capacidad del autor para unir perfección formal y emoción viva.
El tema principal es la separación amorosa dentro de la cercanía. No hay aquí una lejanía geográfica propiamente dicha, porque la persona amada está “tan cerca”, y sin embargo el sueño la vuelve inaccesible, como si hubiera cruzado una frontera invisible. Esa contradicción —tener a alguien junto a sí y no poder alcanzarlo— sostiene toda la emoción del poema y explica su tono de angustia contenida.
Una de las primeras claves de lectura está en el juego entre “duermes” y “desvelo”. La repetición de “No. No lo sabes” no solo insiste en la inconsciencia de quien duerme, sino que marca un pequeño tropiezo rítmico, como si la mente del insomne se resistiera a aceptar esa diferencia radical entre ambos estados. El sueño deja de ser un simple descanso y se convierte en un territorio cerrado, casi en un reino privado al que el amante no puede entrar.
También resulta muy expresiva la red de imágenes espaciales: “cárceles de espacio”, “aéreas llaves”, “cristal de aire en mil hojas”. Son metáforas de gran fuerza, pero muy comprensibles: convierten el aire, que normalmente asociamos con libertad, en una materia que encierra. Ahí se reconoce bien una de las tensiones más fértiles de la poesía de Gerardo Diego, poeta de la Generación del 27 que supo conciliar tradición métrica y una imaginación muy moderna.
El poema se entiende aún mejor si se observa su simbología marina. En el primer cuarteto aparecen “por el mar las naves”, y en el cierre regresan esas mismas naves junto a la imagen decisiva del “isleño”; esa palabra concentra muy bien el sentimiento del hablante, que se percibe como alguien cercado por el agua, aislado en sus propios “acantilados”. No es un detalle decorativo: el mar funciona como símbolo de separación y de movimiento ajeno, mientras el insomne queda inmóvil, preso de una vigilia que lo aparta del mundo y de la amada.
Hay además un contraste muy bello entre la figura de la durmiente y la del amante despierto. Ella aparece como “cauce fiel de abandono, línea pura”, expresión de una calma casi perfecta; él, en cambio, se define por la agitación, la falta de descanso, la locura momentánea del que piensa demasiado durante la noche. Esa oposición da al soneto una forma muy nítida: frente a la pureza tranquila del sueño, la conciencia del insomnio se vuelve turbulenta y dramática.
Por eso “Insomnio” conmueve tanto con tan pocos elementos. El poema transforma una escena íntima en una reflexión emotiva sobre el amor, la imposibilidad y la soledad nocturna, y lo hace con la precisión del soneto clásico, forma fija de catorce versos que aquí no suena rígida, sino intensamente viva. En Alondra de verdad, libro asociado a la vertiente más formal y meditativa de Gerardo Diego, este poema deja ver cómo la disciplina métrica puede ser un cauce perfecto para una emoción desbordada.
Audio: Víctor Villoria. ✉️
Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño, y por el mar las naves.
En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.
Saber que duermes tú, cierta, segura
—cauce fiel de abandono, línea pura—,
tan cerca de mis brazos maniatados.
Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.
Gerardo Diego, Alondra de verdad, 1941
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Ver todas las entradasHola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!

