El enemigo brutal de José Martí

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By Víctor Villoria

El enemigo brutal de José Martí

Este poema de José Martí, incluido en Versos sencillos (1891), aborda el tema del heroísmo maternal en medio de la violencia colonial. El poema narra un episodio autobiográfico: durante una noche de represión española en Cuba, con las calles sembradas de cadáveres y las balas atravesando las puertas, la madre del poeta cruza el peligro para rescatar a su hijo y llevarlo junto a su hermana pequeña que ha quedado sola.

El poema comienza estableciendo el contexto de violencia extrema. «El enemigo brutal» —las fuerzas españolas— incendia casas y ataca con sables bajo «la luna tropical». La imagen de que «pocos salieron ilesos / del sable del español» y que al amanecer «la calle era un reguero de sesos» no deja lugar a dudas sobre la brutalidad de la represión. El término «reguero» (rastro o hilera) aplicado a los sesos (cerebros) expuestos en la calle crea una imagen visceral de la masacre. En medio de esta carnicería, «pasa, entre balas, un coche» llevando a «una muerta», detalle que subraya cómo la muerte se ha vuelto rutinaria.

La escena cambia cuando «en lo negro de la noche» alguien llama a la puerta del poeta refugiado. Las balas perforan constantemente el portón («no hay bala que no taladre»), pero la mano persiste en llamar. La revelación es emotiva: «la mujer / que llama, me ha dado el ser: / me viene a buscar mi madre». La expresión «me ha dado el ser» (me dio la vida) enfatiza el vínculo primordial entre madre e hijo. La madre ha atravesado las calles en llamas, esquivando balas y cadáveres, para cumplir su instinto protector. Los «valientes habaneros» —presumiblemente combatientes o testigos del horror— reconocen un coraje superior al propio y «se quitaron los sombreros / ante la matrona fuerte», gesto de respeto ante alguien que desafía la muerte no para combatir sino para salvar.

El encuentro es frenético: «nos besamos / como dos locos», el abrazo desesperado de quienes creían no volverse a ver. Pero la madre no se detiene en el alivio. Sus palabras finales revelan que su misión no ha terminado: «¡Vamos pronto, vamos, hijo: / la niña está sola: vamos!». La repetición urgente de «vamos» subraya su determinación. Mientras algún hijo permanezca en peligro, ella no descansará. La mención de «la niña» (probablemente la hermana menor del poeta) amplía la dimensión del sacrificio materno: no ha venido solo por uno sino por todos sus hijos.

El poema trasciende su contexto histórico específico para convertirse en homenaje universal al amor maternal. Martí captura cómo, en los momentos de mayor brutalidad, el instinto de protección familiar se eleva como fuerza que desafía la lógica del miedo y la autopreservación. La madre no es presentada como víctima sino como heroína activa cuyo coraje merece el respeto de los propios combatientes. El poema afirma que el amor que da la vida también la defiende con valentía suprema, y que frente a la violencia del poder político, la determinación maternal emerge como resistencia fundamental y digna del mayor reconocimiento.

El enemigo brutal
nos pone fuego a la casa:
el sable la calle arrasa,
a la luna tropical.

Pocos salieron ilesos
del sable del español:
la calle, al salir el sol,
era un reguero de sesos.

Pasa, entre balas, un coche:
entran, llorando, a una muerta:
llama una mano a la puerta
en lo negro de la noche.

No hay bala que no taladre
el portón: y la mujer
que llama, me ha dado el ser:
me viene a buscar mi madre.

A la boca de la muerte,
los valientes habaneros
se quitaron los sombreros
ante la matrona fuerte.

Y después que nos besamos
como dos locos, me dijo:
«¡Vamos pronto, vamos, hijo:
la niña está sola: vamos!».

José Martí, Versos sencillos, 1891

Autor

  • Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.

    Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!

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