Ampliación de estudios de Gil de Biedma

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By Víctor Villoria

Ampliación de estudios de Gil de Biedma.

«Ampliación de estudios», poema de Jaime Gil de Biedma incluido en Compañeros de viaje (1959), aborda el tema de la autoironía y el desenmascaramiento de las propias ilusiones juveniles. El poeta evoca su experiencia como estudiante en Oxford, auspiciado por una beca, y reflexiona críticamente sobre si lo que consideraba entonces momentos de profunda revelación existencial eran en realidad solo autocomplacencia de un joven burgués que se creía rebelde. El poema es una meditación sobre la distancia entre lo que vivimos y lo que creemos estar viviendo.

El poema comienza situando la escena: una «vieja ciudad» (Oxford) «llena de niños góticos», con sus «diminutas confiterías peregrinas» donde se «ejercen el oficio de placer furtivo». El tono es irónico y evocador, describiendo el ambiente universitario británico con una mezcla de afecto y sátira. El poeta reconoce su circunstancia concreta: vivió allí «en mi vida de joven sin trabajo / y con algún dinero», es decir, como privilegiado sostenido por sus padres. Rápidamente declara el propósito: «voy a hablaros / del producto acabado, / o sea: yo, / tal y como he sido en aquel tiempo». No quiere hablar de lo que hizo sino de quién fue entonces.

El poeta entonces plantea una pregunta existencial universal: «¿Os ha ocurrido a veces / -de noche sobre todo-, cuando consideráis / vuestro estado y pensáis en momentos vividos, / sobresaltaros de lo poco que importan?». Sugiere que nuestros errores, aciertos y preocupaciones tienen un «cierto interés retrospectivo / tal vez sentimental», pero que «la acción, / el verdadero argumento de la historia, / uno cae en la cuenta de que fue muy distinto». La vida que realmente ocurrió es diferente de la que creíamos estar viviendo. Aplicando esta idea a su propia historia, el poeta confiesa que aquellos meses «que viví en una crisis de expectación heroica» le dejaron principalmente «la conciencia / de una pequeña falsificación».

Lo que sigue es una larga evocación sensorial de las mañanas en Oxford: «en las mañanas de cristales lívidos, / justamente después de que la niebla / rezagada empezaba a ceder». Describe con precisión poética el despertar de la naturaleza: «el gorgoteo de la alcantarilla / despertaba los pájaros en el jardín», mientras él se asomaba «para ver a lo lejos / la ciudad, sintiendo todavía / la irritación y el frío de la noche / gastada en no dormir». En esos momentos experimentaba «esa efusión imprevista, esa imperiosa / revelación de otro sentido posible, más profundo / que la injusticia o el dolor», una sensación de «absolución» que lo envolvía.

La pregunta final es demoledora: «¿no eran sencillamente la gratificación furtiva / del burguesito en rebeldía / que ya sueña con verse / tel qu’en Lui-même enfin l’éternité le change?» (tal como en sí mismo por fin la eternidad lo cambia, cita de Mallarmé). El poeta sugiere que aquellas revelaciones no eran epifanías auténticas sino la autocomplacencia de un joven burgués que fantaseaba con su propia trascendencia poética. Este poema ejemplifica la poesía de la experiencia de la Generación del 50 en su forma más madura: no celebra las experiencias vividas sino que las somete a examen crítico retrospectivo, reconociendo sus propias mistificaciones con una lucidez que es simultáneamente cómica y desgarradora. La conexión con experiencias universales radica en que todos hemos sentido la brecha entre la importancia que dábamos a nuestros dramas juveniles y la verdadera sustancia de lo que realmente ocurría.

Audio: Gil de Biedma

En la vieja ciudad
llena de niños góticos, en donde diminutas
confiterías peregrinas
ejercen el oficio de placer furtivo
y se bebe cerveza en lugares sagrados
por el uso del tiempo, aunque quizá es más dulce
pasearse a lo largo del río,

allí precisamente viví los meses últimos
en mi vida de joven sin trabajo
y con algún dinero.
                             Puede que un día cuente
quel lait pur, que de soins y cuántos sacrificios
me han hecho hijo dos veces de unos padres propicios.
Pero ésa es otra historia,
                                       voy a hablaros
del producto acabado,
o sea: yo,
tal y como he sido en aquel tiempo.

¿Os ha ocurrido a veces
-de noche sobre todo-, cuando consideráis
vuestro estado y pensáis en momentos vividos,
sobresaltaros de lo poco que importan?
Las equivocaciones, y lo mismo los aciertos,
y las vacilaciones en las horas de insomnio
no carecen de un cierto interés retrospectivo
tal vez sentimental,
                              pero la acción,
el verdadero argumento de la historia,
uno cae en la cuenta de que fue muy distinto.

Así de aquellos meses,
que viví en una crisis de expectación heroica,
me queda sobre todo la conciencia
de una pequeña falsificación.
Y si recuerdo ahora,
en las mañanas de cristales lívidos,
justamente después de que la niebla
rezagada empezaba a ceder,
                                              cuando las nubes
iban quedándose hacia el valle,
junto a la vía férrea,
y el gorgoteo de la alcantarilla
despertaba los pájaros en el jardín,
y yo me asomaba para ver a lo lejos
la ciudad, sintiendo todavía
la irritación y el frío de la noche
gastada en no dormir,
                                  si ahora recuerdo,

esa efusión imprevista, esa imperiosa
revelación de otro sentido posible, más profundo
que la injusticia o el dolor, esa tranquilidad
de absolución, que yo sentía entonces,
¿no eran sencillamente la gratificación furtiva
del burguesito en rebeldía
que ya sueña con verse
tel qu’en Lui-même enfin l’éternité le change?

Jaime Gil de Biedma, Compañeros de viaje, 1959

Autor

  • Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.

    Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!

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