Víctor Villoria
Juan Boscán. Ausencia
Este poema es una prueba de un concepto de la poesía que busca más la reflexión ingeniosa que la sinceridad del sentimiento. El poeta reflexiona y rebate la idea de que la ausencia hace que el amor se olvide. No deja de ser un reflejo del concepto amoroso del amor cortés; no obstante la comparación final es, sin duda, un acierto.
Gil de Biedma. T’introduire dans mon histoire.
En este poema el propio autor nos informa sobre la intrahistoria de esta composición y la relaciona con Joan Manuel Serrat. En principio fue creada sin una preparación previa, no obstante, el tema del paso del tiempo y la reflexión sobre la vida, que tanto caracteriza a Gil de Biedma, aparece en él.
Lope de Vega. Soneto de repente
Este poema se incluyó en la comedia La niña de plata, de 1617. Es uno de los poemas más famosos de Lope y la prueba evidente de lo que significa tener facilidad para la poesía. Sin duda la obra de un genio.
Carolina Coronado. Siempre tú
El novio de Carolina, Alberto, murió en un naufragio tras cuatro años de relaciones. En este soneto, Carolina toma como referencia el mes de diciembre para narrarnos su relación hasta llegar al último verso donde, ya muerto su amante, solo permanece la pasión.
Jaime Sabines. Me encanta Dios
Una descripción muy cercana de Dios que, no obstante, nos muestra también su omnisciencia y su grandeza sin renunciar a incluir aspectos de lo cotidiano que pasan casi desapercibidos. En la voz del propio autor es un lujo.
Joan Margarit. No hay milagros
Joana, la hija de Joan Margarit, falleció con treinta años como consecuencia de un síndrome con afectación física y psíquica. El libro en el que se recoge este poema se centra en los últimos ocho meses de la vida de Joana.