Comentario
Blues de la casa de Antonio Gamoneda
El poema que Antonio Gamoneda presenta en Blues castellano (compuesto entre 1961 y 1966, aunque publicado en 1982 por censura) es una reflexión desgarradora sobre la paradoja del confinamiento doméstico. El yo poético sufre contemplando paredes vacías de cal fría, puertas y ventanas que aparecen como agujeros insoportables en lugar de conexiones liberadoras. La enumeración de los habitantes—la madre con lentes, la mujer con cabellos, las hijas con ojos—no celebra la intimidad familiar, sino que intensifica el sufrimiento mediante la presencia compartida. El poema establece así una tensión fundamental: existe un mundo grande, vasto e inalcanzable, pero ese mundo no cabe dentro de una casa, y menos aún puede mitigarse el sufrimiento que germina en ese espacio cerrado.
La estructura del texto reposa en la repetición obsesiva, mecanismo propio del blues que da nombre al poemario. El verso «El mundo es grande» retorna como un mantra insistente, como si necesitara repetirse para hacerse creíble. Esta reiteración transforma el sufrimiento en ritmo inevitable, en denuncia musical que no requiere ser explícita. Las paredes, los agujeros, los cuerpos de los seres queridos funcionan como símbolos de una clausura que es a la vez física y existencial, donde la represión se filtra hasta los espacios más íntimos. La pregunta retórica final—«¿Por qué sufro mirando las paredes?»—sugiere que el dolor no responde a causas racionales, sino que emerge de la naturaleza misma de la vida bajo condiciones de confinamiento.
Lo magistral del texto reside en cómo transforma la privacidad doméstica en reflexión sobre lo imposible de la libertad real. El poema no ofrece resolución: simplemente nombra la desproporción entre lo infinito del mundo y lo finito de la casa, entre la vastedad exterior y la sofocación interior. Cada elemento—la frialdad de la cal, la multiplicidad de agujeros, la presencia silenciosa de la familia—contribuye a construir una atmósfera donde el sufrimiento es legítimo no porque tenga justificación racional, sino porque es la única respuesta honesta ante una realidad que aplasta. En esa honestidad sin consuelo radica la fuerza poética de Gamoneda: convertir el inventario de la miseria cotidiana en acto de resistencia, haciendo visible lo que la represión intenta mantener silenciado.
Audio: Víctor Villoria
En mi casa están vacías las paredes
y yo sufro mirando la cal fría.
Mi casa tiene puertas y ventanas:
no puedo soportar tanto agujero.
Aquí vive mi madre con sus lentes.
Aquí está mi mujer con sus cabellos.
Aquí viven mis hijas con sus ojos.
¿Por qué sufro mirando las paredes?
El mundo es grande. Dentro de una casa
no cabrá nunca. El mundo es grande.
Dentro de una casa —el mundo es grande—
no es bueno que haya tanto sufrimiento.
Antonio Gamoneda, Blues castellano, 1966
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Autor
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Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!
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