Comentario
Buena orina y buen color de Góngora
Este poema invita a disfrutar de una de las facetas más divertidas y desenfadadas de Luis de Góngora. Lejos de la gravedad o del artificio oscuro que a veces se asocia con su producción culta, esta composición despliega un humor terrenal y directo dirigido a un blanco muy habitual en su época: la profesión médica. A través de un ritmo sumamente contagioso, el texto propone una celebración vitalista de la salud natural, oponiéndola a la dudosa eficacia de los doctores del siglo diecisiete.
El tema principal es la sátira burlesca contra los médicos, una constante en la literatura del Barroco que el autor cordobés compartió con contemporáneos como Francisco de Quevedo. El tono es predominantemente irónico y festivo. Para lograr este efecto, se emplea la letrilla, un tipo de poema de versos cortos diseñado para ser cantado, cuya estructura se apoya en un estribillo que se repite al final de cada estrofa: «Buena orina y buen color / y tres higas al doctor». Esta cantinela constante marca el compás alegre y fija el mensaje: la confianza en los signos evidentes de la salud, como la «buena orina», y el desprecio hacia la medicina académica, evidenciado en las «tres higas», un gesto manual de burla y rechazo muy popular en aquel tiempo para espantar los males.
Entre las claves de lectura más destacadas se encuentra el uso de una brillante metáfora continuada que transforma la receta del médico en un arma letal. Las prescripciones, escritas en papel, son descritas como mortíferas «balas de papel» disparadas por un «arcabuz», un arma de fuego antigua, que se cobran «vidas infinitas». Mediante esta exageración cómica, el galeno es presentado no como un sanador, sino como un peligro público amparado por «plumas doctas y eruditas». Al mismo tiempo, el poema juega a elevar objetos cotidianos, convirtiendo el «vidrio del orinal» en un grandilocuente «espejo de la salud», dado que en la medicina tradicional la observación de los fluidos era el método principal para diagnosticar al paciente.
Hacia el final de los versos, la voz poética propone su propio aforismo o regla de oro para la vida: «vivir bien, beber mejor». Esta exaltación de los placeres mundanos culmina con una ingeniosa referencia al «santo que la mitad partió con Dios de su manto», aludiendo a San Martín de Tours. El juego de palabras e ingenio propio de la época sugiere que, si el santo se quedó con media capa, tendría frío; por consiguiente, al vino no se le debe echar agua para que mantenga su fuerza y caliente el cuerpo. Así, esta poesía satírica demuestra cómo los versos pueden ser un vehículo idóneo para la carcajada y la crítica social, recordando que, ante las dolencias de la existencia, el sentido del humor y el goce vital son casi siempre la mejor medicina.
Audio: Víctor Villoria
Buena orina y buen color
y tres higas al doctor.
Cierto doctor medio almud
llamar solía y no mal
al vidrio del orinal
espejo de la salud,
porque el vicio o la virtud
del humor que predomina
nos le demuestra la orina
con clemencia o con rigor.
Buena orina y buen color
y tres higas al doctor.
La sanidad, cosa es llana
que de la color se toma,
porque la salud se asoma
al rostro como a ventana;
si no es alguna manzana
arrebolada y podrida
como cierta fementida
galeota del Amor.
Buena orina y buen color
y tres higas al doctor.
Balas de papel escritas
sacan médicos a luz,
que son balas de arcabuz
para vidas infinitas;
plumas doctas y eruditas
gasten, que de mí sabrán
que es mi aforismo el refrán:
vivir bien, beber mejor.
Buena orina y buen color
y tres higas al doctor.
¡Oh bien haya la bondad
de los castellanos viejos,
que al vecino de Alaejos
hablan siempre en puridad,
y al santo que la mitad
partió con Dios de su manto
no echan agua, porque el santo
sin capa no habrá calor!
Buena orina y buen color
y tres higas al doctor.
Te gustará también
Autor
-
Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!
Ver todas las entradas






