Comentario
La guitarra de García Lorca
Existe en la obra de Federico García Lorca una profunda preocupación por captar los sentimientos más primitivos y auténticos del ser humano, aquellos que permanecen ocultos en la consciencia colectiva de un pueblo. Este poema, perteneciente a Poema del cante jondo (1921, aunque publicado en 1931), representa una exploración poética de la tradición flamenco-andaluza que marca la esencia de toda la creación artística lorquiana. La guitarra se presenta aquí no como un instrumento musical al uso, sino como la encarnación del dolor humano, de esa tristeza profunda que habita en las entrañas del pueblo andaluz.
El poema comienza con una escena de desgarradora sencillez: el instrumento inicia su «llanto», y las copas de la madrugada se quiebran en el acto. La madrugada funciona aquí como símbolo de ese momento en el cual el dolor se despliega en toda su crudeza, cuando la noche se desvanece pero aún reina la oscuridad. Lorca no describe una escena física, sino un evento en el que la música y el sentimiento se fusionan. Las repeticiones que estructuran el texto—«Empieza el llanto / de la guitarra»—funcionan como un mecanismo para enfatizar la inevitabilidad de ese lamento, su carácter irrevocable. No es un llanto que pueda silenciarse con voluntad o esfuerzo: es inútil callarla, imposible acallarla. Esta insistencia en la imposibilidad de contención refleja la experiencia del dolor como algo que trasciende la voluntad individual.
La guitarra, en la poética lorquiana, no llora por razones banales o circunstanciales. Su llanto es profundo, monótono, similar al fluir del agua o al viento sobre la nieve. Lorca establece así una serie de analogías naturales que universalizan el dolor: la guitarra llora como los elementos, como los fenómenos de la naturaleza que existen más allá de la comprensión humana. Esta comparación sugiere que el sufrimiento tiene sus raíces en algo primordial, algo que escapa a la razón y que pertenece a la esencia misma de la existencia. El llanto de la guitarra es, entonces, el eco de un sufrimiento cósmico, no simplemente personal.
Pero Lorca profundiza aún más en sus imágenes. La guitarra «llora por cosas / lejanas»: Arena del Sur caliente que pide camelias blancas. Esta imagen, cargada de exotismo y sensualidad, evoca la nostalgia por lo perdido, por lo que permanece fuera de alcance. Las camelias blancas sugieren pureza y belleza, elementos que contrastan con la aridez del sur. Es una nostalgia imposible de satisfacer, un anhelo que define la existencia misma de quien sufre. La guitarra llora, además, por la «flecha sin blanco»—la acción humana desprovista de propósito—, por la «tarde sin mañana»—la existencia sin futuro—, y por el «primer pájaro muerto sobre la rama». Cada una de estas imágenes representa un aspecto diferente del dolor: la falta de sentido, la falta de esperanza, la inevitable muerte que acecha todo lo viviente.
Desde el punto de vista estético, el poema representa una síntesis magistral entre la tradición popular andaluza y las técnicas de la poesía moderna. Lorca, como miembro de la Generación del 27, buscaba continuamente formas de revitalizar la tradición mediante la experimentación. El uso del verso libre, la ausencia de una rima convencional, y la libertad composicional permiten que el poema respire con naturalidad, sin las restricciones métricas tradicionales. Sin embargo, la presencia de anáforas y paralelismos sintácticos crea una cadencia propia, casi musical, que refuerza la sensación de un llanto inevitable y recurrente.
Audio: Rafael Alberti
Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas
Federico García Lorca, Poema del cante jondo, 1921, publicado en 1931
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Autor
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Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!
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