Comentario
Por tu pie la blancura de Miguel Hernández
Este soneto de Miguel Hernández destaca por su exaltación sensorial del cuerpo femenino, particularmente el pie, elevado a símbolo de una belleza dinámica y perturbadora. La blancura que atraviesa los versos no es castidad pasiva, sino vitalidad luminosa: «blancura más bailable» sugiere movimiento, libertad y deseo consumado. El pie se convierte en metáfora del poder seductor y de la entrega carnal, lejos del lamento petrarquista tradicional. Hernández rechaza aquí la melancolía amorosa del petrarquismo clásico para ofrecernos una experiencia telúrica y corporal, donde cada imagen —desde la paloma a la cintura hasta el nardo que desciende— encadena asociaciones naturales que expresan el deseo sin culpa.
El tono es de arrebato y devoción erótica. La estructura del soneto se sostiene sobre una obsesión: la reiteración de la preposición «a tu pie», que marca los versos clave como un ritmo hipnótico. El primer terceto alcanza su máxima intensidad lírica con la imagen de «arena y mar» que se arriman al pie, sugiriendo una sumisión total del yo lírico frente a la amada. Hernández emplea la naturaleza para expresar lo que la razón no osaría confesar: «pisa mi corazón que ya es maduro» condensa toda la paradoja del deseo —dolor y plenitud simultáneos—, transformando la humillación en acto ritual de consumación.
Lo más transgressor del soneto radica en invertir la jerarquía sentimental: mientras la tradición romántica exalta el sentimiento, Hernández exalta la carne, el contacto físico, la sensación visceral. «Entro y dejo que el alma se me vaya» sintetiza esta rendición: el yo poético abandona la razón y la espiritualidad para sumergirse en la materialidad pura. En los versos del poema resuena el eco de San Juan de la Cruz y de Garcilaso de la Vega, pero descaradamente reactivados por la urgencia carnal de un poeta que ya no quiere disimular su deseo. El resultado es una poesía que reconcilia la tradición clásica con la experiencia contemporánea, generando una nueva sentimentalidad donde lo erótico y lo lírico no compiten sino se funden.
Audio: Víctor Villoria
Por tu pie, la blancura más bailable,
donde cesa en diez partes tu hermosura,
una paloma sube a tu cintura,
baja a la tierra un nardo interminable.
Con tu pie vas poniendo lo admirable
del nácar en ridícula estrechura,
y a donde va tu pie va la blancura,
perro sembrado de jazmín calzable.
A tu pie, tan espuma como playa,
arena y mar me arrimo y desarrimo
y al redil de su planta entrar procuro.
Entro y dejo que el alma se me vaya
por la voz amorosa del racimo:
pisa mi corazón que ya es maduro.
Miguel Hernández, El rayo que no cesa, 1934-35
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Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!
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