Comentario
Romance de la luna, luna de García Lorca
«Romance de la luna, luna» es el primer poema de Romancero gitano, la obra maestra de Federico García Lorca publicada en 1928. El poema presenta una situación inquietante: una luna que visita una fragua (el taller del herrador) y un niño que la observa. La luna, personificada con características femeninas, representa tanto la belleza como la muerte. Los gitanos acechan en la oscuridad, esperando el momento de capturarla para hacer «collares y anillos blancos» con su corazón.
Lo central del poema es el conflicto entre la belleza y la muerte. La luna intenta seducir al niño para que baile con ella, mientras que el niño permanece en la fragua —«dentro de la fragua el niño, / tiene los ojos cerrados»— ignorando el peligro. El yunque, símbolo del trabajo y la vida humana, contrasta con la luna que representa lo etéreo, lo irreal y la muerte. Los gitanos llegan «por el olivar venían, / bronce y sueño», mezcla de lo real y lo onírico. Este es un recurso típico de la Generación del 27, donde la realidad y el sueño se entrelazan.
El final del poema es trágico: mientras la luna escapa «con un niño de la mano», en la fragua «dando gritos, los gitanos» lloran y gritan. Han perdido la luna, han perdido la belleza, pero el niño también ha desaparecido. La luna se lleva al niño consigo, simbolizando cómo la muerte reclama a los inocentes. El poema muestra la obsesión lorquiana por los personajes marginados—el niño, los gitanos—y cómo la tragedia inevitablemente los alcanza. La repetición de «Huye luna, luna, luna» refuerza la urgencia y el tono de advertencia que recorre todo el texto.
Audio: Margarita Xirgú
A Conchita García Lorca
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡ay cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.
Federico García Lorca, Romancero gitano, 1923-27, publicado en 1928
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Autor
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Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!
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