Comentario
Soneto IV de Garcilaso
El poema que se presenta es el Soneto IV de Garci Lasso de la Vega, conocido como Garcilaso de la Vega, figura central del Renacimiento en la literatura española. En este Soneto, el poeta dibuja con mucha intensidad un conflicto interior entre la esperanza y la desconfianza, entre la fuerza del deseo y el peso de la realidad adversa. El texto se organiza en un esquema clásico de 14 versos, en forma de soneto, que se corresponde con la llegada de la métrica italiana al castellano, uno de los rasgos más destacados del Renacimiento en la península.
El tema principal del soneto es la oscilación emocional del hablante poético, que se siente a la vez desfallecido y resuelto. En los primeros versos, la esperanza se levanta apenas un momento para después caer otra vez, dejando vía libre a la desconfianza, término que aquí funciona como un personaje casi tangible, como si ocupara un espacio físico en el ánimo. Esta lucha entre esperanza y desconfianza es una de las constantes de la lírica renacentista, que suele explorar los contrastes entre luz y sombra, fortuna y desventura, vida y muerte. El tono, en consecuencia, resulta profundamente humano: mezcla queja, autoadmiración y una gran determinación final, sin caer en el sentimentalismo fácil.
Uno de los elementos más interesantes del poema es el uso de la metáfora espacial para representar el estado anímico: hablar de que la esperanza se levanta y cae, y de que la desconfianza ocupa el lugar dejado libre, convierte una emoción abstracta en algo casi visible. Esta manera de personificar los sentimientos recuerda a la poesía de Petrarca, cuya influencia Garcilaso recoge y adapta al castellano, pero sin perder su propia voz. Asimismo, el hablante se dirige a su corazón cansado como si fuera otro ser, en un recurso llamado apóstrofe, que agranda la sensación de diálogo interior y permite que el lector se sienta incluido en esa conversación con uno mismo.
En cuanto a la estructura, el poema se divide en dos grandes partes: en los cuartetos predomina la confesión del cansancio y la inestabilidad, con un memorable interrogante: ¿Quién sufrirá tan áspera mudanza del bien al mal?. Aquí asoma el tema clásico de la rueda de la fortuna, muy presente en la literatura renacentista, según la cual la vida es inestable y los cambios de suerte son continuos. Pero, en los tercetos, el poeta decide cambiar de rumbo: en lugar de dejarse llevar por la desconfianza, asume que después de la fortuna suele haber bonanza, es decir, que tras los malos momentos pueden llegar otros mejores. Esta positividad no es ingenua, sino una elección consciente, una actitud de resistencia.
La parte más llamativa, tal vez, del soneto es el yo mismo emprenderé a fuerza de brazos / romper un monte que otro no rompiera. La metáfora del monte representa todos los obstáculos que se interpone entre el poeta y su deseo, que aquí se traduce en el anhelo de veros, es decir, de encontrarse con la persona amada. El uso de la palabra monte alude a la naturaleza como límite, pero también como desafío; el poeta se convierte así en un personaje casi heroico, dispuesto a superar una dificultad casi sobrehumana por amor. Esta imagen de lucha y superación recuerda a otros poemas de Garcilaso en los que el amor y el esfuerzo se interrelacionan, como en algunos de sus sonetos y en las Églogas.
En el último terceto, la fuerza se desplaza del cuerpo a la esencia misma del ser: desnudo espíritu o hombre en carne y hueso. El término desnudo espíritu sugiere que, incluso sin cuerpo, el amor y la voluntad seguirían presentes, mientras que hombre en carne y hueso refuerza la idea de que el poeta no renuncia a la presencia física. La triada muerte, prisión, embarazos recoge los obstáculos extremos que pueden impedir la reunión con el ser amado, pero la frase final subraya que nada, ni siquiera la muerte, puede frenar el impulso de ir a ver a esa persona. Este momento, en el que el poeta afirma que irá a ver a la amada como quiera, es un ejemplo brillante de la tensión entre límite y deseo, que constituye el eje central de la producción lírica de Garcilaso.
En conjunto, el soneto funciona como un pequeño recorrido emocional: comenzando en la duda y la desconfianza, pasa por la observación propia de su intimidad y el consejo interno, y concluye en una afirmación rotunda de voluntad. El lector moderno puede sentirse sorprendido por la energía que late tras un lenguaje tan clásico: la palabra cansado se repite, pero no para rendirse, sino para medir mejor la magnitud de lo que se quiere superar. Este diálogo entre debilidad y coraje, entre la inseguridad y la decisión de actuar, es lo que hace que el Soneto IV conserve su fuerza hoy, y que se sitúe con naturalidad junto a otros textos de Garcilaso donde el amor y la memoria se entrelazan con igual intensidad.
Audio: Víctor Villoria
Un rato se levanta mi esperanza
mas, cansada de haberse levantado,
torna a caer, que deja, a mal mi grado,
libre el lugar a la desconfianza.
¿Quién sufrirá tan áspera mudanza
del bien al mal? ¡Oh, corazón cansado,
esfuerza en la miseria de tu estado,
que tras fortuna suele haber bonanza!
Yo mismo emprenderé a fuerza de brazos
romper un monte que otro no rompiera,
de mil inconvenientes muy espeso.
Muerte, prisión no pueden, ni embarazos,
quitarme de ir a veros, como quiera,
desnudo espíritu o hombre en carne y hueso.
Garcilaso de la Vega
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Autor
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Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!
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