Horas alegres que pasáis volando de Gutierre de Cetina

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By Víctor Villoria

Horas alegres que pasáis volando de Gutierre de Cetina

La noche feliz está a punto de terminar y, con ella, el tiempo compartido con la persona amada. En esta composición, Gutierre de Cetina convierte las horas, el reloj, las estrellas, el gallo y la Aurora en presencias casi humanas que parecen conspirar para precipitar una despedida dolorosa. La voz poética no se dirige a la amada, sino a todo aquello que anuncia el amanecer, como si pudiera persuadir al universo para que demorase un poco más el final de la noche.

El tema central es el dolor de la separación amorosa, agravado por la rapidez con que transcurre el tiempo cuando llega la dicha. Desde el primer verso, “Horas alegres que pasáis volando”, se plantea una experiencia conocida: el gozo parece breve, mientras que la pena se alarga. El contraste entre el “bien” de la noche amorosa y el “mal” de la despedida organiza todo el poema y da a sus palabras un tono de súplica contenida, cada vez más urgente.

La escena enlaza, además, con la tradición de las albadas, composiciones líricas en las que dos amantes deben separarse al amanecer tras haber compartido la noche. El canto del gallo, las estrellas que desaparecen y la llegada de la Aurora son señales características de ese momento de tránsito entre la intimidad nocturna y la despedida. Cetina no reproduce una albada popular de forma literal, pero aprovecha sus motivos más reconocibles para intensificar la emoción de la separación.

El poema responde a la sensibilidad amorosa del Renacimiento y recoge, aparte de la referencia anterior a la lírica popular, recursos propios de la tradición petrarquista, especialmente la presentación del amante como alguien sometido a una emoción que domina su voluntad. La noche representa el encuentro, la intimidad y la felicidad; la Aurora, en cambio, simboliza el regreso de la realidad y la obligación de partir. Por eso se la llama “mal sosegada y moza Aurora”: su juventud y su llegada luminosa, que en otras circunstancias podrían celebrarse, aparecen teñidas aquí de inquietud.

La fuerza expresiva procede en buena medida de la personificación, recurso que atribuye acciones o rasgos humanos a elementos no humanos. El reloj se vuelve “importuno” porque acelera su curso; las estrellas “aceleran” la partida; el gallo “denuncia” el pesar del amante, y la Aurora parece capaz de detenerse. La enumeración de estos interlocutores crea una pequeña escena dramática: todo el paisaje nocturno adquiere voz y movimiento, mientras el enamorado lucha inútilmente contra el avance de la mañana.

El cierre reúne el deseo imposible y la resignación. La petición “id poco a poco el paso deteniendo” intenta frenar el amanecer, pero la última fórmula, “si no puede ser más, siquiera una hora”, reconoce que el tiempo no se detiene. Esa concesión final no disminuye la emoción; al contrario, la hace más humana. Frente al curso inevitable de las horas, el poema conserva el gesto humilde de pedir una mínima demora, un último instante antes de la despedida.

Audio: Víctor Villoria. ✉️

Horas alegres que pasáis volando
porque a vueltas del bien mayor mal sienta;
sabrosa noche que en tan dulce afrenta
el triste despedir me vas mostrando;

importuno reloj que, apresurando
tu curso, mi dolor me representa;
estrellas con quien nunca tuve cuenta,
que mi partida vais acelerando;

gallo que mi pesar has denunciado,
lucero que mi luz va oscureciendo,
y tú, mal sosegada y moza Aurora,

si en voz cabe dolor de mi cuidado,
id poco a poco el paso deteniendo,
si no puede ser más, siquiera una hora.

Gutierre de Cetina

Autor

  • Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.

    Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!

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