Comentario
Que se nos va la Pascua de Luis de Góngora
Esta brillante letrilla de juventud de Luis de Góngora, constituye una de las más logradas expresiones del tópico clásico del carpe diem en la poesía popular española del Barroco. La obra desarrolla magistralmente el tema de la fugacidad del tiempo y la exhortación al goce inmediato, pero lo hace desde una perspectiva genuinamente popular, empleando un registro coloquial y directo que contrasta notablemente con la complejidad culterana de sus sonetos. El poeta cordobés demuestra así su extraordinaria versatilidad creativa, siendo capaz de moverse con igual maestría entre los registros más elevados de la expresión literaria y las formas más tradicionales del canto popular.
El tema central de la letrilla gira en torno al aprovechamiento de la juventud antes de que llegue la vejez, pero desarrollado con un tono desenfadado y burlesco que suaviza la gravedad del mensaje moralizante. La expresión «que se nos va la pascua» funciona como metáfora popular del tiempo festivo y dichoso que representa la juventud, equiparando este periodo vital con las celebraciones pascuales que simbolizan alegría y renovación. Góngora dirige su advertencia específicamente a las «mozas» del barrio, empleando un lenguaje familiar y cercano («mozuelas», «loquillas», «bobas») que refleja la tradición de la literatura popular española. El tópico del tempus fugit (el tiempo huye) se entrelaza con el carpe diem para crear una doble exhortación: por un lado, la conciencia de la fugacidad temporal, y por otro, la invitación a no desperdiciar las oportunidades amorosas mientras se está en la plenitud vital.
El tono de la composición resulta festivo y desenfadado, aunque con un trasfondo melancólico que anticipa ya la sensibilidad barroca. Góngora logra equilibrar magistralmente la ligereza del registro popular con la profundidad del mensaje existencial, creando una obra que divierte y enseña simultáneamente. Las referencias mitológicas, como la alusión a las «harpías» que roban el tiempo como aves rapaces, se integran naturalmente en el discurso coloquial sin crear rupturas estilísticas. Los ejemplos concretos de las «buenas viejas» que perdieron su belleza introducen una nota de humor grotesco típicamente barroco, donde la descripción de la vejez se convierte en espectáculo cómico que refuerza el mensaje central: la inevitabilidad de la decadencia física y la necesidad de gozar mientras se es joven.
Formalmente, la letrilla sigue la estructura tradicional del villancico derivado del zéjel mozárabe, forma métrica que Góngora contribuyó decisivamente a dignificar elevándola desde sus orígenes populares y religiosos hasta convertirla en vehículo de expresión artística refinada. La composición se organiza en estrofas que constituyen la «mudanza» o parte variable, seguidas del estribillo «Que se nos va la pascua, mozas, / que se nos va la pascua» que funciona como «vuelta» y elemento de cohesión rítmica. Esta estructura, originalmente concebida para el canto coral donde un solista interpretaba las mudanzas y el coro respondía con el estribillo, conserva su carácter musical y su capacidad para crear efectos de insistencia y martilleo que refuerzan la urgencia del mensaje.
El lenguaje empleado refleja la fusión entre elementos populares y cultos característica del arte gongorino. Mientras el vocabulario básico pertenece al registro coloquial («mozuelas», «loquillas», «bobas»), las imágenes poéticas revelan una elaboración artística refinada: «de caducas flores / teje el tiempo sus guirnaldas» transforma la percepción popular del tiempo en una metáfora de gran belleza plástica. La referencia a la «flor de la maravilla» que simboliza la fugacidad temporal mediante la imagen de una flor que se abre por la mañana y se cierra por la tarde constituye un ejemplo perfecto de cómo Góngora logra integrar elementos de la tradición popular con hallazgos poéticos de extraordinaria precisión conceptual.
La originalidad de la letrilla reside en su capacidad para popularizar sin trivializar uno de los grandes temas de la reflexión occidental. Góngora logra que la sabiduría clásica del carpe diem llegue hasta los niveles más amplios de la sociedad mediante un lenguaje accesible y unas imágenes familiares, pero sin renunciar a la dignidad artística ni a la profundidad del mensaje. La ironía final sobre la «ocasión calva» que hay que aprovechar por delante, pues por detrás ya es imposible asirla, demuestra la perfecta asimilación de la tradición emblemática europea y su adaptación a la sensibilidad española. Esta síntesis entre sabiduría popular y cultura clásica, entre entretenimiento y enseñanza, entre registro coloquial y elaboración artística, convierte a la letrilla en una de las manifestaciones más logradas de la literatura española del Siglo de Oro y un testimonio excepcional de la capacidad gongorina para moverse entre todos los registros expresivos de su época.
Audio: Víctor Villoria. ✉️
Que se nos va la pascua, mozas,
que se nos va la pascua.
Mozuelas las de mi barrio,
loquillas y confïadas:
mirad no os engañe el tiempo,
la edad y la confianza;
no os dejéis lisonjear
de la juventud lozana,
porque de caducas flores
teje el tiempo sus guirnaldas.
Que se nos va la pascua, mozas,
que se nos va la pascua.
Vuelan los ligeros años
y con presurosas alas
nos roban, como Harpías,
nuestras sabrosas vïandas:
la flor de la maravilla
esta verdad nos declara,
porque le hurta la tarde
lo que le dio la mañana.
Que se nos va la pascua, mozas,
que se nos va la pascua.
Mirad que cuando pensáis
que hacen la señal de la alba
las campanas de la vida,
es la queda, y os desarma
de vuestro color y lustre,
de vuestro donaire y gracia,
y quedáis todas perdidas
por mayores de la marca.
Que se nos va la pascua, mozas,
que se nos va la pascua.
Yo sé de una buena vieja
que fue un tiempo rubia y zarca,
y que al presente le cuesta
harto caro el ver su cara,
porque su bruñida frente
y sus mejillas se hallan
más que roquete de obispo
encogidas y arrugadas.
Que se nos va la pascua, mozas,
que se nos va la pascua.
Y sé de otra buena vieja
que un diente que le quedaba
se lo dejó estotro día,
sepultado en unas natas
y con lágrimas le dice:
«Diente mío de mi alma,
yo sé cuándo fuistes perla,
aunque ahora no sois nada».
Que se nos va la pascua, mozas,
que se nos va la pascua.
Por eso, mozuelas locas,
antes que la edad avara
el rubio cabello de oro
convierta en luciente plata,
quered cuando sois queridas,
amad cuando sois amadas,
mirad, bobas, que detrás
se pinta la ocasión calva.
Que se nos va la pascua, mozas,
que se nos va la pascua.
Luis de Góngora, 1582
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Ver todas las entradasHola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!



