Autorretrato de Nicanor Parra

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By Víctor Villoria

Autorretrato de Nicanor Parra

«Autorretrato» pertenece a Poemas y antipoemas (1954) y presenta a un profesor consumido por su trabajo. El título anuncia una descripción personal, pero ese rostro deteriorado acaba reflejando una injusticia colectiva: la de quien pierde la salud para subsistir. La combinación de expresión cotidiana y elaboración poética permite situar el poema en la convivencia entre tradición y coloquialismo estudiada en este libro.

La voz se dirige a los alumnos mediante «Considerad» y «Observad», como si impartiera una última lección cuyo material fuera su propio cuerpo. Lengua, nariz, ojos y manos componen un inventario del desgaste. La «lengua roída» y la voz perdida relacionan el daño con la herramienta esencial del docente: la palabra. La tiza, asociada habitualmente al aprendizaje, aparece convertida en agente degradante. Así, el cuerpo funciona como testimonio de unas condiciones laborales destructivas.

El tono mezcla queja, sarcasmo y desamparo. La respuesta «¿Qué me sucede? -Nada» resta importancia, irónicamente, a una devastación evidente. Tampoco el pan representa aquí una recompensa reparadora: es «imperdonable», sabe a sangre y resulta «duro como la cara del burgués». La comparación une la dureza material del alimento con la insensibilidad social. La oposición entre «hombres» y «animales» expresa la pérdida de dignidad.

El tramo final contrapone los antiguos ideales con el presente embrutecido. «Fundiendo el cobre» y «limando las caras del diamante» evocan una actividad transformadora y paciente, enfrentada ahora al «sonsonete» de las clases. Las cuarenta horas iniciales se convierten en «quinientas»: la exageración no informa de un horario real, sino de una fatiga que parece interminable. El autorretrato termina siendo una denuncia del trabajo que, en lugar de realizar a la persona, la consume.

Audio: Víctor Villoria. ✉️

Considerad, muchachos,
esta lengua roída por el cáncer:
soy profesor en un liceo obscuro,
he perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
hago cuarenta horas semanales)
¿Qué os parece mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué decís de esta nariz podrida
por la cal de la tiza degradante.

En materia de ojos, a tres metros
no reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -Nada.
Me los he arruinado haciendo clases:
la mala luz, el sol,
la venenosa luna miserable.
Y todo para qué,
para ganar un pan imperdonable
duro como la cara del burgués
y con sabor y con olor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
veo formas extrañas en el aire,
oigo carreras locas,
risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
y estas mejillas blancas de cadáver,
estos escasos pelos que me quedan,
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
joven, lleno de bellos ideales,
soñé fundiendo el cobre
y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
detrás de este mesón inconfortable
embrutecido por el sonsonete
de las quinientas horas semanales.

Nicanor Parra, Poemas y antipoemas, 1954

Autor

  • Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.

    Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!

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