Comentario
Cuarto de baño de Gerardo Diego
En “Cuarto de baño”, de Gerardo Diego, una escena cotidiana se transforma con gran naturalidad en una aparición mitológica. El poema, incluido en Alondra de verdad, convierte el espacio doméstico del baño en una playa simbólica donde “Venus” renace entre espuma, luz y reflejos, de modo que lo íntimo y lo clásico se funden en una misma imagen de belleza fugitiva.
El tema principal es la aparición efímera de la belleza. Lo más sugerente del poema es que esa belleza no se presenta en un escenario idealizado de mármoles o jardines antiguos, sino en un “cuarto de baño”, un lugar moderno y corriente que la imaginación poética eleva hasta volverlo mítico. Ahí se reconoce muy bien una de las virtudes de Gerardo Diego: su facilidad para hacer convivir la cultura artística con la vivacidad de lo inmediato.
Desde el primer verso, el poema trabaja con una transformación sensorial muy atractiva. La “claridad de playa al mediodía”, el “olor de mar” y las “espumas y platas y azulejos” convierten el baño en una costa imaginaria, y esa mezcla produce un pequeño deslumbramiento: los azulejos siguen siendo azulejos, pero al mismo tiempo participan de un paisaje marino y ceremonial. La referencia a Venus, diosa romana del amor y la belleza, activa enseguida la memoria de tantas imágenes artísticas del nacimiento de la diosa surgida del mar.
Una clave de lectura muy fértil está en el juego de los espejos. El baño “fía / su parto al largo amor de los espejos”, y esa personificación —es decir, atribuir a los espejos una capacidad casi humana de amar, deslumbrarse o ruborizarse— da al poema un aire refinado y juguetón. Los espejos multiplican la figura, la envuelven, la hacen más vaporosa, y al empañarse de “rubor de niebla fría” parecen participar del pudor de la propia escena.
El tono oscila entre la celebración sensual y una delicada melancolía. Durante buena parte del poema domina el asombro ante la presencia de la “diosa desnuda”, descrita con una suavidad casi táctil; pero en el terceto final todo cambia, porque “Venus” huye, su “alma por los espejos se diluye” y solo queda el rastro sonoro del grifo que “llora y llora”. Esa repetición final es muy eficaz: no solo reproduce el goteo insistente del agua, sino que deja en el aire una sensación de ausencia, como si la belleza hubiera pasado y solo permaneciera su eco.
También resulta interesante cómo el poema enlaza con la sensibilidad de la Generación del 27, tan inclinada a unir tradición y modernidad, cultura heredada y mirada nueva. Aquí el soneto clásico acoge un motivo plenamente contemporáneo y lo vuelve arte sin perder ligereza, como si lo culto no pesara nunca, sino que iluminara la realidad. Por eso “Cuarto de baño” se disfruta tanto: porque no se limita a describir una escena hermosa, sino que muestra cómo la poesía puede descubrir, en un rincón doméstico, una instantánea revelación de mito, cuerpo, vapor y memoria.
Audio: Víctor Villoria. ✉️
A Eusebio Oliver.
Qué claridad de playa al mediodía,
qué olor de mar, qué tumbos, cerca, lejos,
si, entre espumas y platas y azulejos,
Venus renace a la mitología.
Concha de porcelana, el baño fía
su parto al largo amor de los espejos,
que deslumbrados, ciegos de reflejos,
se empañan de un rubor de niebla fría.
He aquí, olorosa, la diosa desnuda.
Nimbo de suavidad su piel exuda
y en el aire se absuelve y se demora.
Venus, esquiva en su rebozo, huye.
Su alma por los espejos se diluye,
y solo -olvido- un grifo llora y llora.
Gerardo Diego, Alondra de verdad, 1941
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Ver todas las entradasHola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!

