A una vieja que se tenía por hermosa de Hurtado de Mendoza

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By Víctor Villoria

A una vieja que se tenía por hermosa de Hurtado de Mendoza

En este poema de Diego Hurtado de Mendoza, la belleza aparece convertida en un campo de batalla verbal: lo que podría haber sido un elogio cortesano se transforma en una sátira despiadada, construida a base de comparaciones degradantes y de una exageración constante que lleva cada rasgo físico hasta el borde de lo grotesco. Esa inversión del retrato ideal es una de las claves más sabrosas de la lectura, porque el poema juega precisamente con la distancia entre la imagen que la mujer tiene de sí misma y el “traslado” feroz que ofrece la voz poética, es decir, su retrato caricaturesco.

El tono es abiertamente burlesco, incluso cruel por momentos, y ahí reside buena parte de su fuerza literaria. La composición se mueve dentro del gusto satírico del Renacimiento español, pero deja asomar también una comicidad verbal que anticipa la agudeza de la poesía barroca: cada verso busca el golpe, la sorpresa y la risa incómoda mediante imágenes hiperbólicas, es decir, deliberadamente exageradas, como esos “tres treinta años”, esos “tres cabellos no más” o esa boca “que dos puertos de mar no son tamaños”. La exageración no pretende describir de forma realista, sino desmontar cualquier pretensión de hermosura con un ingenio agresivo y muy visual.

Uno de los mayores atractivos del poema está en la cadena de imágenes animales y materiales con que se va formando el retrato. “Cigarra”, “mosquito”, “rana”, “lechuza”, “cabra” o “pato flaco” no aparecen como simples ocurrencias, sino como piezas de un mecanismo de degradación que rebaja a la dama desde el ideal humano hasta lo instintivo, lo feo o lo ridículo. A eso se suma el deterioro de la materia corporal, visible en “telas de arañas”, “rugas”, “boñiga” o “pescado remojado”, de modo que el cuerpo deja de ser un espacio de armonía para convertirse en un catálogo de ruina y descomposición.

También resulta interesante cómo el poema dialoga, por contraste, con la tradición del retrato femenino idealizado tan frecuente en la lírica renacentista. Frente a la mujer de cabellos de oro, piel luminosa y proporciones perfectas que tantos poemas celebran en esa época, aquí se ofrece una anti-dama, una figura compuesta desde la negación del canon. La parodia, es decir, la imitación deformada de un modelo conocido, funciona así como clave de lectura: cuanto mejor se recuerda el retrato ideal, más se disfruta la violencia cómica con que este poema le da la vuelta.

La estructura contribuye mucho a ese efecto. Durante casi todo el texto se acumulan rasgos físicos y sensoriales —vista, oído, olfato— en una especie de desfile de defectos, y el remate final concentra la ironía en una pregunta memorable: “decid ¿qué os falta para ser hermosa?”. La pregunta no busca respuesta; al contrario, cierra el poema con una ironía afilada, porque después de semejante inventario lo único imposible es precisamente la hermosura. Esa salida final da unidad a todo lo anterior y convierte la sátira en un pequeño espectáculo de ingenio verbal, donde la crueldad y el humor avanzan siempre de la mano.

Audio: Víctor Villoria. ✉️

Tenéis, señora Aldonza, tres treinta años,
tres cabellos no más, y un solo diente,
los pechos de cigarra propiamente,
en que hay telas de arañas y de araños.

En vuestras sayas, tocas, y otros paños
no hay tantas rugas como en vuestra frente;
la boca es desgarrada y tan valiente,
que dos puertos de mar no son tamaños.

En cantar parecéis mosquito, o rana,
la zanca es de boñiga, o de finado,
la vista es de lechuza a la mañana.

Oléis como a pescado remojado,
de cabra es vuestra espalda, tan galana
como de pato flaco bien pelado.

Este es vuestro traslado;
de todo cuanto oís no os falta cosa:
decid ¿qué os falta para ser hermosa?

Diego Hurtado de Mendoza

Autor

  • Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.

    Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!

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