Como tú de León Felipe
Incluido en Versos y oraciones del caminante (1920), «Como tú» es uno de los poemas más conocidos de León Felipe y constituye una reflexión sobre la identidad humilde y la vida como tránsito. El poeta establece una comparación sostenida entre su propia vida y una piedra pequeña que rueda por los caminos, construyendo una metáfora de la existencia como peregrinaje sin destino fijo ni propósito grandioso. El tono es coloquial y directo, con la voz profética característica del poeta zamorano, que combina sencillez formal con profundidad filosófica.
El poema comienza con una declaración de identidad: «Así es mi vida, / piedra, / como tú». La brevedad de estos versos iniciales, casi telegráficos, establece inmediatamente la ecuación fundamental: la vida del poeta es como una piedra. Pero no cualquier piedra: «como tú, / piedra pequeña; / como tú, / piedra ligera». La repetición de «como tú» funciona como estribillo que estructura todo el poema, creando un ritmo casi hipnótico de insistencia. La piedra es «pequeña» y «ligera», adjetivos que subrayan la insignificancia y la liviandad, la ausencia de peso o importancia.
El poeta desarrolla la imagen: «como tú, / canto que ruedas / por las calzadas / y por las veredas». La piedra es también «canto» (término que designa piedras redondeadas por el agua o el roce) que «rueda» sin rumbo fijo, por «calzadas» (caminos principales) y «veredas» (senderos menores), sugiriendo una existencia errante sin jerarquía de destinos. «Como tú, / guijarro humilde de las carreteras» insiste en la humildad: el guijarro es la piedrecita del camino, pisada por todos, sin valor aparente. La expresión «como tú, / que en días de tormenta / te hundes / en el cieno de la tierra / y luego / centelleas / bajo los cascos / y bajo las ruedas» introduce una dimensión de sufrimiento y resistencia: la piedra se hunde en el barro («cieno») durante las tormentas, pero luego «centellea», brilla bajo los cascos de las caballerías y las ruedas de los carros. Esta imagen sugiere que incluso en la humillación (hundirse en el barro) hay momentos de fulgor o dignidad (centellear).
La siguiente estrofa establece lo que la piedra no es mediante una enumeración negativa: «como tú, que no has servido / para ser ni piedra / de una lonja, / ni piedra de una audiencia, / ni piedra de un palacio, / ni piedra de una iglesia». La piedra no ha servido para construir edificios importantes: ni mercados («lonja»), ni tribunales («audiencia»), ni residencias nobles («palacio»), ni templos («iglesia»). Esta enumeración de espacios de poder económico, judicial, político y religioso subraya que el poeta no ha participado en las estructuras de autoridad de la sociedad. Su vida no ha sido útil para sostener el orden establecido, no ha sido piedra angular de ninguna institución.
El poema concluye retomando la caracterización inicial pero añadiendo un elemento inquietante: «como tú, / piedra aventurera; / como tú, / que tal vez estás hecha / sólo para una honda, / piedra pequeña / y / ligera…». La piedra es «aventurera», es decir, viajera, sin destino fijo. Pero la imagen final introduce una nota de potencial violencia o rebeldía: la piedra «tal vez» está hecha «sólo para una honda», el arma sencilla con que David derribó a Goliat. Esta alusión bíblica transforma la humildad en posible instrumento de lucha o resistencia. La piedra pequeña y ligera, precisamente por esas características, puede servir como proyectil contra los poderosos.
Audio: León Felipe
Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera…
León Felipe, Versos y oraciones del caminante, 1920
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Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!
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