Los dos caballos de Concepción Arenal

Foto del autor

By Víctor Villoria

Los dos caballos de Concepción Arenal

En estos versos, Concepción Arenal convierte una escena casi de feria en una pequeña lección moral contada con viveza: dos caballos hermosos, casi idénticos en su fuerza y en su porte, acaban revelando una diferencia decisiva cuando entra en juego la educación. La anécdota avanza con soltura narrativa, como si se estuviera siguiendo un cuento en verso, y ahí reside parte de su encanto: el poema no se limita a exponer una idea, sino que la dramatiza hasta rematarla en una conclusión clara y memorable.

El tema principal gira en torno al valor de la instrucción, entendida no como simple adorno, sino como aquello que multiplica las capacidades naturales. Por eso resulta tan significativa la oposición entre el caballo cordobés, que posee la formación básica del picadero, y el jerezano, capaz de ejecutar gracias aprendidas que despiertan el aplauso y producen beneficio. Cuando el poema afirma que uno “está educado” y el otro “no sabe nada”, no solo habla de animales: propone una lectura simbólica en la que los caballos funcionan como espejo de la condición humana, y la comparación final —“en caballos como en hombres”— despeja cualquier duda sobre la intención del texto.

El tono mezcla la ligereza del relato con una clara voluntad didáctica. Esa dimensión didáctica, es decir, la intención de enseñar deleitando, acerca el poema a la tradición de la fábula en verso, un cauce muy fértil en la literatura del siglo XIX y plenamente compatible con la sensibilidad del Realismo literario. Arenal, que fue una escritora, pensadora y reformadora social del siglo XIX, encuentra aquí una forma especialmente eficaz de trasladar una convicción muy presente en su pensamiento: la educación mejora al individuo y también dignifica la vida social.

Llama la atención la manera en que el poema construye primero la semejanza para hacer más expresiva la diferencia posterior. La repetición de “ambos” al describir a los caballos subraya su igualdad de partida, y el muchacho se deja llevar justamente por esa apariencia cuando enumera “el mismo pelo y alzada, / el mismo cuello encorvado…”. Esa insistencia en lo visible prepara el giro del poema: lo verdaderamente valioso no es lo que se contempla a primera vista, sino lo que el aprendizaje añade a la naturaleza. Ahí está la clave más fértil de lectura: la educación no borra lo que uno es, pero sí convierte la potencia en logro.

También resulta amena la galería de movimientos y habilidades: “corbetas”, “saltos atrás”, “gran galope”, bailar la polca o “comer a la mesa”. Ese desfile de destrezas da ritmo al poema, introduce un punto de humor y refuerza el asombro del público dentro de la propia escena. El texto juega así con una doble reacción: primero divierte por lo pintoresco, y después invita a pensar, de modo que la enseñanza no cae como una moraleja seca, sino como una conclusión nacida de lo que se ha ido viendo.

En el fondo, el poema enlaza con una larga tradición de textos que comparan naturaleza y formación, apariencia y mérito, fuerza bruta y saber adquirido. La sentencia final —“si vale uno el ignorante / vale mil el instruido”— posee la rotundidad de un cierre proverbial, de esos que se quedan en la memoria porque condensan toda la experiencia anterior en una fórmula tajante. Más que celebrar una superioridad abstracta, esos versos defienden algo muy concreto: que el talento sin cultivo queda incompleto, mientras que la enseñanza transforma, afina y multiplica el valor de quien la recibe.

Cuidaba mucho un francés
dos caballos por su mano;
era el uno jerezano
y era el otro cordobés.

Ambos de ardiente mirada,
ambos de fuerte resuello,
grueso y encorvado el cuello,
la cabeza descarnada.

Era tanta su apostura
que yo afirmo sin recelo
pudieran ser el modelo
de Pablo en la fiel pintura.

Tenía el cordobés ya
dada, y con bastante esmero,
la instrucción de picadero
que a un buen caballo se da.

Corbetas, saltos atrás,
con soltura bracear,
paso de posta, trotar,
gran galope y nada más.

Educado el jerezano
con destreza y tino raro
bailaba, saltaba un aro,
respondía con la mano.

Y no con poca sorpresa
justo el público aplaudió
cuando la polca bailó
y cuando comió a la mesa.

Otras mil habilidades
hacía que no refiero,
ganando muy buen dinero
por villas y por ciudades.

En una (su nombre ignoro)
quísole un inglés comprar
y por él llegaba a dar
cantidad, y grande, de oro.

Hizo instancias el inglés
pero el amo resistía
ofreciendo si quería
más barato el cordobés.

«Ya podéis dijo el britano ,
pues de los dos animales
más que el cordobés reales
duros vale el jerezano».

«¡Pardiez, singular ajuste!
dijo al verlo un mozalbete
boquirrubio y regordete,
de pocos años y fuste .

¡Linda idea! padre mío,
si son estos animales
absolutamente iguales
en hermosura y en brío,

¿Será cuerdo y oportuno
o una solemne sandez
por llevarse el de jerez
ofrecer veinte por uno?

El mismo pelo y alzada,
el mismo cuello encorvado…»
«hijo, el uno está educado
y el otro no sabe nada.

Al hacer la tasación
del valor de cada cual
olvídaste, y haces mal,
de apreciar la educación.

Parangón apenas cabe,
de escucharlo no te asombres
en caballos como en hombres
entre quien ignora y sabe.

La proporción que has oído
no es ni con mucho bastante,
si vale uno el ignorante
vale mil el instruido.»

Autor

  • Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.

    Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!

    Ver todas las entradas

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies