Comentario
Muerte de un perro de Francisco Brines
El poema «Muerte de un perro» de Francisco Brines es una cruda y conmovedora descripción de la crueldad humana y la fragilidad de la vida. El poema se estructura en dos partes principales que contrastan la violencia del acto con la reflexión posterior del observador.
En la primera parte, el poeta narra la escena brutal que presencia al llegar a la ciudad. La violencia es descrita con un lenguaje directo y visceral, utilizando imágenes impactantes como «la piedra terrible contra el cráneo» y «la carrera loca contra el muro». El uso de la anáfora «y» al inicio de varios versos aumenta la sensación de acumulación de acciones violentas.
La segunda estrofa se centra en la agonía del perro. Brines emplea un lenguaje más lírico y metafórico para describir la muerte del animal. La repetición de «su vida» enfatiza la pérdida inminente, mientras que la imagen de los ojos cada vez más abiertos simboliza el intento desesperado del perro por aferrarse a la vida.
En la parte final, el poeta reflexiona sobre la escena tiempo después. El contraste entre la violencia inicial y la quietud del perro muerto es impactante. La última imagen, donde los ojos del perro reflejan «el terror al vacío», humaniza al animal y establece una conexión universal con el miedo a la muerte.
El poema utiliza un verso libre con ritmo irregular, lo que contribuye a la sensación de caos y violencia. El lenguaje es directo y crudo, con momentos de lirismo que acentúan el contraste entre la brutalidad del acto y la fragilidad de la vida.
Temáticamente, el poema explora la crueldad humana, la fragilidad de la existencia y el miedo universal a la muerte. Brines logra, a través de esta escena aparentemente simple, una profunda reflexión sobre la condición humana y nuestra relación con la muerte.
Audio: Víctor Villoria. ✉️
A Jacobo Muñoz
Llegando a la ciudad
pude ver que asaltaban los muchachos al perro
y le obligaban, confundidos los gritos y el aullido, a deshacer el nudo con el cuerpo del otro,
y la carrera loca contra el muro,
y la piedra terrible contra el cráneo
y muchas piedras más.
Y vuelvo a ver aquel girar
de súbito, todo el espanto de su cuerpo,
su vértigo al correr,
su vida rebosando de aquel cuerpo flexible,
su vida que escapaba por los abiertos ojos,
cada vez más abiertos,
porque la muerte le obligaba, con su prisa iracunda
a desertar de dentro tanta sustancia por vivir,
y por el ojo sólo tenía la salida,
porque no había luz,
porque sólo llegaba tenebrosa la sombra.
Allí entre los desechos
de aquel muro de inhóspito arrabal
quedó tendido el perro;
y ahora recuerdo su cabeza yerta
con angustia imprevista:
reflejaban sus ojos, igual que los humanos
el terror al vacío.
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Autor
Ver todas las entradasHola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!










