Comentario
De chinches y de mulas voy comido de Góngora
Una cama vieja se convierte aquí en un pequeño campo de batalla: las chinches muerden por un lado y las mulas, por otro, prolongan el castigo con sus coces. La queja no adopta un tono grave, sino ágil, casi conversacional, y encuentra en los objetos más incómodos —la madera gastada, el establo, el rincón— materia para una despedida tan exagerada como cómica.
Importa la manera en que el hablante transforma las molestias en un lenguaje de parentesco y de patria: llama a la cama «patria común de la nación bermeja» y se despide de ella como si dejara atrás un lugar de pertenencia. Ese contraste entre la pobreza de la escena y la solemnidad de las palabras puede sugerir una burla de las grandes despedidas. También los repetidos «adiós» aceleran la salida, mientras la invocación a las mulas mantiene el reproche en un registro deliberadamente desmesurado.
El cierre desplaza de golpe toda esa épica doméstica hacia una recompensa mínima: «en mi rincón me espera una morcilla». Después de chinches, madera y toril, la imagen final puede dejar la sensación de que el alivio no consiste en escapar hacia algo heroico, sino en recuperar, con hambre y humor, la humilde seguridad de un rincón propio.
Audio: Víctor Villoria. ✉️
De chinches y de mulas voy comido;
las unas culpa de una cama vieja,
las otras de un señor que me las deja
veinte días y más, y se ha partido.
De vos, madera anciana, me despido,
miembros de algún navío de vendeja,
patria común de la nación bermeja,
que un mes sin deudo, de mi sangre ha sido.
Venid, mulas, con cuyos pies me ha dado
tal coz el que quizá tendrá mancilla
de ver que me coméis el otro lado.
Adiós corte envainada en una villa,
adiós toril de los que has sido prado,
que en mi rincón me espera una morcilla.
Luis de Góngora, 1609
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Ver todas las entradasHola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!



