Comentario
Tras de un amoroso lance de San Juan de la Cruz
Esta extraordinaria composición de San Juan de la Cruz, escrita hacia 1584-1585 durante su estancia en Granada, constituye una de las cumbres absolutas de la poesía mística española y universal. La obra desarrolla el tema de la unión del alma con Dios mediante la metáfora de la caza cetrera, técnica cinegética que consiste en emplear aves rapaces, especialmente halcones, para capturar otras presas. Esta alegoría no es casual: la cetrería era considerada la más noble de las actividades venatorias, reservada a la aristocracia medieval y renacentista, lo que convierte la búsqueda de Dios en la más elevada de las empresas humanas. El poema pertenece al grupo de composiciones «a lo divino» del santo carmelita, donde se apropian temas y formas de la poesía profana para expresar contenidos espirituales trascendentes.
El tema central del poema gira en torno a la experiencia mística de unión con Dios representada mediante el simbolismo de la caza de altanería. El «amoroso lance» del verso inicial establece desde el comienzo la naturaleza dual de la composición: es simultáneamente lance amoroso (en el sentido cortés) y lance de caza (en el sentido cinegético). El alma-cazador emprende la persecución de Dios-presa siguiendo un proceso paradójico donde el éxito se alcanza no por el esfuerzo de las propias fuerzas sino por la intervención de la gracia divina. La repetición insistente del estribillo «que le di a la caza alcance» marca el momento culminante de cada estrofa: el logro de la unión mística, experiencia que trasciende las capacidades naturales humanas y solo puede conseguirse mediante la elevación sobrenatural que proporciona el amor divino.
El tono del poema resulta extático y paradójico, caracterizado por esa mezcla de triunfo y humildad que define la experiencia mística sanjuanista. Cada estrofa desarrolla una paradoja fundamental: cuanto más alto vuela el alma en busca de Dios, más consciente se vuelve de su propia limitación e incapacidad. La cuarta estrofa expresa magistralmente esta contradicción: «Cuanto más alto llegaba / de este lance tan subido / tanto más bajo y rendido / y abatido me hallaba». Esta inversión de valores responde a la lógica mística según la cual el conocimiento de Dios exige el vaciamiento del yo, la renuncia a las propias fuerzas para dejarse transformar por la acción divina. El «ciego y oscuro salto» de la tercera estrofa alude a la fe como forma de conocimiento que trasciende la razón natural.
La estructura métrica del poema sigue el modelo tradicional del villancico, forma popular que San Juan adapta magistralmente para expresar contenidos de extraordinaria profundidad teológica. La composición consta de una redondilla inicial de cuatro versos que funciona como tema, seguida de cuatro estrofas de ocho versos octosílabos cada una. Al final de cada estrofa se reproduce parte de la redondilla inicial, creando un efecto de eco musical que refuerza la idea de que toda la experiencia mística converge hacia el mismo punto: el logro de la unión con Dios. Esta estructura repetitiva refleja perfectamente la naturaleza de la experiencia descrita: cada intento de vuelo, por diverso que sea en sus modalidades, desemboca en idéntico resultado por la acción unificadora del amor divino.
Desde el punto de vista doctrinal, el poema desarrolla las tres vías de la tradición mística cristiana: purgativa, iluminativa y unitiva, aunque no de forma lineal sino en constante interpenetración. La vía purgativa aparece simbolizada en la necesidad de «volar» tanto que se pierde la vista natural, es decir, de renunciar al conocimiento racional para acceder al conocimiento místico. La vía iluminativa se manifiesta en el deslumbramiento que experimenta el alma al acercarse a Dios: «deslumbróseme la vista». La vía unitiva culmina en cada estrofa con el logro del «alcance», momento en que se produce la unión transformante entre el alma y Dios. La paradoja central del poema consiste en que este «alcance» solo se consigue cuando el alma reconoce su imposibilidad de alcanzarlo por sus propias fuerzas.
La originalidad de San Juan de la Cruz reside en su capacidad para crear un lenguaje poético riguroso capaz de expresar lo inefable sin traicionar su esencia misteriosa. La metáfora de la cetrería (muy frecuente en los cancioneros del siglo XV) permite simultanear el dinamismo de la búsqueda espiritual con la pasividad última del alma que debe dejarse transformar por Dios. El halcón místico emprende el vuelo movido por el «amoroso lance», pero solo alcanza su presa cuando comprende que debe abandonarse a una fuerza superior a la suya propia. La última estrofa introduce el concepto de «esperanza de cielo» como motor de la experiencia mística: «tanto alcanza cuanto espera» revela que la medida de la unión con Dios depende de la intensidad del deseo que el alma experimenta hacia Él. Esta composición se convierte así en perfecta síntesis de teología mística y creación poética, demostrando que la más alta espiritualidad y la más depurada expresión artística pueden alcanzar una unidad que las enriquece mutuamente sin confundirlas.
Audio: Víctor Villoria. ✉️
Tras de un amoroso lance
y no de esperanza falto,
volé tan alto tan alto
que le di a la caza alcance.
Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino
que de vista me perdiese;
y con todo, en este trance,
en el vuelo quedé falto;
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance.
Cuando más alto subía,
deslumbróseme la vista;
y la más fuerte conquista
en oscuro se hacía;
mas, por ser de amor el lance
di un ciego, un oscuro salto
y fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba;
dije: -No habrá quien alcance;
y abatime tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé solo este lance,
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
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Ver todas las entradasHola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!








