Comentario
A los apasionados de Lope de Luis de Góngora
Este poema plantea una disputa de aves que acaba revelándose como una cuestión de poesía: qué voces aspiran a la altura del canto y cuáles permanecen ligadas al ruido de los charcos. Atribuido a Luis de Góngora, el soneto adopta la forma de la sátira, una burla que desacredita por medio de imágenes incisivas. Los patos no son solamente animales: pueden figurar una escritura juzgada como ruidosa, baja o poco cultivada. Frente a ellos se sitúan los cisnes, asociados al canto y a una tradición literaria exigente.
La oposición se construye a través del agua. “Aguachirle”, “corriente”, “ondas”, “ríos”, “espuma” y “charcos” forman un itinerario desde lo turbio hasta lo prestigioso, para regresar finalmente al barro. La “docta espuma” de Aganipe ocupa un lugar decisivo: la fuente se vincula, dentro de la tradición griega, con las Musas y con la inspiración poética. Su espuma puede sugerir así una escritura nutrida de conocimiento y memoria literaria, mientras los charcos condensan una idea de estancamiento verbal.
Las alusiones al “ático estilo” y a la “erudición romana” amplían esa rivalidad. “Ático” remite a Atenas y al prestigio de la cultura griega; Roma añade el peso de la herencia latina. Estos nombres no funcionan solo como muestra de saber, sino como un horizonte de tradición frente al graznido. Incluso la Vega “siempre llana” permite una lectura doble, geográfica y expresiva: la llanura puede sugerir una lengua sin relieve. En ese cuidado por la alusión culta y la intensidad de la imagen se perciben rasgos asociados al culteranismo.
La forma del soneto, con catorce versos de once sílabas, contiene y afila la agresividad. Las preguntas “¿Huís?” y “¿No queréis vellos?” preparan el imperativo “¡Zabullíos!”, que devuelve a los patos al agua que los define. La “pluma” reúne, además, dos sentidos: es plumaje y herramienta de escritura. “Vulgar pluma” puede nombrar una literatura que no deja de producir charcos. Entre el cisne y el pato persiste una pregunta sobre técnica, cultura y voces que compiten por hacerse oír.
Audio: Víctor Villoria. ✉️
Patos de la aguachirle castellana,
que de su rudo origen fácil riega,
y tal vez dulce inunda nuestra Vega,
con razón Vega por lo siempre llana:
pisad graznando la corriente cana
del antiguo idïoma y, turba lega,
las ondas acusad, cuantas os niega
ático estilo, erudición romana.
Los cisnes venerad cultos, no aquellos
que escuchan su canoro fin los ríos;
aquellos sí, que de su docta espuma
vistió Aganipe. ¿Huís? ¿No queréis vellos,
palustres aves? Vuestra vulgar pluma
no borre, no, más charcos. ¡Zabullíos!
Luis de Góngora. Atribuido, ¿1621?
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Ver todas las entradasHola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!





