Comentario
Anoche cuando dormía de Antonio Machado
En Antonio Machado, la intimidad no suena a confesión ruidosa, sino a hallazgo silencioso: en este poema de Soledades, el sueño abre un espacio interior donde brotan símbolos de plenitud, consuelo y misterio. Todo sucede en el corazón, convertido aquí en fuente, colmena, sol y, por fin, presencia divina, de modo que la experiencia poética avanza como una revelación serena, hecha de imágenes claras y hondas a la vez.
El tema principal podría formularse como el descubrimiento de una riqueza espiritual que ya vivía dentro del ser humano, aunque todavía no hubiera sido reconocida. Por eso el tono tiene algo de asombro agradecido: la exclamación “¡bendita ilusión!” no rebaja la verdad de lo soñado, sino que subraya que, a través del sueño, aflora una verdad interior más intensa que la vida cotidiana. Esa manera de sugerir en vez de explicar encaja muy bien con la sensibilidad del modernismo y, de forma más precisa, con su veta simbolista e intimista, tan visible en el primer Machado.
La clave de lectura más agradecida está en sus símbolos. La “fontana” y el “manantial de nueva vida” remiten a una energía interior que renueva y salva; la “colmena” transforma las “amarguras viejas” en “blanca cera y dulce miel”, una imagen especialmente hermosa porque convierte el dolor pasado en materia fecunda; el “ardiente sol” une calor de hogar y luz, es decir, afecto y conocimiento. Cuando el poema culmina con “era Dios lo que tenía / dentro de mi corazón”, no parece introducir una idea brusca, sino poner nombre final a todo lo anterior: aquello que fluía, trabajaba y alumbraba era una presencia trascendente sentida desde dentro.
También resulta muy expresiva la repetición de “Anoche cuando dormía / soñé, ¡bendita ilusión!”, que funciona como un estribillo y da al poema una música envolvente, casi de oración o de canto meditativo. Esa repetición no empobrece el sentido: al contrario, prepara cada nueva visión y crea la sensación de que el poema desciende por capas cada vez más profundas del alma. Dicho de un modo sencillo, Machado va diciendo varias veces casi lo mismo para que cada vez signifique más.
Hay, además, una relación muy sugerente con otras tradiciones literarias y espirituales. El corazón como espacio interior enlaza con una larga herencia mística, mientras que el agua, la luz o la miel son símbolos muy antiguos de purificación, conocimiento y dulzura espiritual; pero Machado los presenta sin solemnidad pesada, con una naturalidad que vuelve cercano lo profundo. Ahí reside buena parte de su encanto: el poema parece sencillo en la superficie, y sin embargo deja la impresión de haber rozado algo esencial.
Audio: Víctor Villoria
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
Antonio Machado, Soledades, 1903
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Ver todas las entradasHola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!




