Comentario
Considerando en frío de César Vallejo
La palabra «considerando» instala desde el comienzo una mirada casi administrativa sobre algo que se resiste a cualquier informe: la condición humana. Entre el tono frío de quien enumera pruebas y detalles tan corporales como la tos, el peinado o el pecho colorado, aparece un hombre cotidiano, vulnerable y difícil de reducir a una definición. Esa distancia inicial no elimina la emoción; más bien la prepara con una extraña mezcla de ironía, cansancio y cercanía.
Conviene atender a los choques de lenguaje: el hombre «repercute jefe» y «suena subordinado», trabaja, suda, mata, canta y se abotona. La sucesión de acciones convierte su vida en una acumulación apresurada de gestos, mientras expresiones como «lóbrego mamífero» rebajan cualquier idealización sin borrar la tristeza. También resulta decisivo que el examen aparentemente impersonal desemboque en una relación contradictoria: querer, odiar con afecto y sentir indiferencia caben en la misma frase. Al final, el certificado que prueba que nació «muy pequeñito» desarma toda solemnidad; tras tantas consideraciones, queda un abrazo repetido y emocionado, tan absurdo como profundamente humano.
Audio: Víctor Villoria. ✉️
Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina…
Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa…
Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona…
Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza…
Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo…
Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente…
Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito…
le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado… Emocionado…
César Vallejo, Poemas humanos, 1939
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Ver todas las entradasHola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!




