Los formales y el frío de Benedetti

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By Víctor Villoria

Los formales y el frío de Benedetti

Un almuerzo prudente, una conversación sobre política y cultura, una salida al teatro: todo parece dispuesto para que dos personas mantengan la distancia. Sin embargo, el frío va cambiando de lugar y de sentido. Primero pertenece a la noche; después asoma en unos pies sin medias y, finalmente, llega a los labios. Ese recorrido sencillo puede leerse como la historia de una cercanía que nace casi a pesar de las palabras, entre gestos pequeños, demoras y excusas cotidianas.

La oposición entre el amor, definido como «ese informal», y quienes se comportan de manera tan «formal» sostiene el tono humorístico del poema. No hay declaraciones solemnes ni arrebatos repentinos: predominan la objetividad sospechosa, el café instantáneo, la bebida «extra seca y sin hielo» y un silencio difícil de atravesar. Esos detalles domésticos acercan la escena y permiten que la emoción aparezca sin grandilocuencia. La repetición de precisiones como «la de ella» o «los de él» detiene la mirada en cada rostro, cada palabra y cada parte del cuerpo, como si el poema registrara con pudor el descubrimiento mutuo.

El diálogo final conserva esa mezcla de timidez y espontaneidad. Las frases «por qué no te quedas» y «no me lo digas dos veces» parecen sencillas, pero marcan el momento en que la formalidad ya no basta para ordenar lo que sucede. Mientras tanto, los «grandes temas» quedan dormidos: la política y la cultura, tan importantes al comienzo, pierden terreno frente a una intimidad construida con vacilaciones, frío y deseo. El amor cambia la conversación sin necesidad de imponerse con discursos.

Audio: Víctor Villoria. ✉️

Quién iba a prever que el amor, ese informal
se dedicara a ellos tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa, la de ella,
era como un augurio o una fábula
su mirada, la de él, tomaba nota
de cómo eran sus ojos, los de ella,
pero sus palabras, las de él,
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa, la de ella,
ya el frío estaba en sus labios, los de él,
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos

una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedas
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedas
de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos, los de ella,
después ella besó sus labios, los de él,
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.

Benedetti, Preguntas al azar, 1986

Autor

  • Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente JUBILADO. Mi último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.

    Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!

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