Comentario
Identificación en un espejo de Francisco Brines
En “Identificación en un espejo”, Francisco Brines convierte una idea tan escurridiza como el olvido en el centro de una meditación poética de gran densidad verbal y emocional, integrada en Insistencias en Luzbel, un libro que la crítica ha descrito como especialmente hermético en algunos de sus núcleos y articulado en torno a claves simbólicas, mitológicas y musicales. Desde el primer verso, el poema plantea una paradoja muy sugerente: el olvido nace de la realidad y, sin embargo, consiste en “carecer de ella”, de modo que lo más interesante no es definirlo de forma abstracta, sino asistir a cómo el pensamiento poético lo va rodeando hasta darle una figura casi palpable.
El tema principal podría formularse como una reflexión sobre la condición contradictoria del olvido y sobre su relación íntima con el deseo, la pérdida y la conciencia de vivir. El tono es grave, meditativo y sereno, pero no frío: bajo esa voz que razona laten una experiencia moral y una emoción contenida, perceptibles cuando el poema afirma que el olvido “no es la nada” y lo asocia con “Inocencia” y “Serenidad”, palabras que elevan la idea desde el terreno psicológico hasta una especie de horizonte espiritual.
Una de las claves de lectura más fecundas está en el juego de oposiciones. A lo largo de los versos aparecen términos que se atraen y se niegan entre sí —“realidad”, “nada”, “olvido”, “pérdida”, “compensación”—, y esa tensión da al poema su movimiento interior: no se limita a decir algo sobre el olvido, sino que reproduce verbalmente su carácter resbaladizo y contradictorio. Esa forma de pensar mediante contrarios acerca a Brines a una poesía de indagación filosófica muy característica de la Generación del 50, aunque en su caso el pensamiento nunca se separa de la experiencia.
También resulta decisiva la imagen del espejo, concretamente ese “espejo turbio” y luego “borroso espejo de la vida”. El símbolo del espejo suele remitir al conocimiento de uno mismo, pero aquí aparece empañado: no devuelve una verdad nítida, sino una verdad parcial, vacilante, como si la vida solo permitiera contemplarse entre brumas. En ese punto el poema sugiere que la identidad, la memoria y el deseo no se conocen de manera directa, sino por reflejos, y de ahí la fuerza del título, que enlaza la idea de “identificación” con una visión insegura, nunca del todo estable.
Hay, además, una repetición muy significativa del término “olvido”, que funciona como eje conceptual y como insistencia casi ritual. No se trata de una repetición ornamental: cada nueva aparición desplaza un poco el sentido anterior y va enriqueciendo la palabra, primero como misterio, luego como contradicción, más tarde como resto de inocencia y finalmente como invención humana cuando “deseamos la nada”. Esa forma de volver sobre una misma palabra encaja muy bien con el propio título del libro, Insistencias, y da la impresión de que el poema avanza no por explicación lineal, sino por aproximaciones sucesivas.
El cierre, “Y hablo desde la carne de la carne”, introduce una inflexión muy poderosa. Después de un desarrollo aparentemente abstracto, la voz poética recuerda que toda esa meditación nace de una experiencia encarnada, vivida desde la fragilidad humana; por eso el poema gana cercanía y espesor, como si de pronto el pensamiento mostrara su raíz corporal. Ahí reside buena parte de su belleza: en hacer convivir la especulación y la intimidad, la idea y la herida, con una dicción contenida que vuelve muy reconocible la voz de Francisco Brines.
Audio: Víctor Villoria. ✉️
El olvido es el más grande de los misterios,
pues estando hecho de realidad su naturaleza es carecer
de ella;
alcanza en su contradicción
aquello que unifica a su origen, y él en vano desea.
Mas el olvido no es la nada. Perdura su significación:
es Inocencia, también Serenidad;
lo que una vez tuvimos, el Bien mayor y más perecedero,
y aquello que tras su pérdida anhelamos
y es la compensación de los vencidos.
Hay una misma relación que se refleja en un espejo turbio:
cuando deseamos la nada, estamos inventando el olvido.
Mas esto nos es dable contemplar
en el borroso espejo de la vida.
Y hablo desde la carne de la carne.
Francisco Brines, Insistencias en Luzbel, 1977
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Autor
Ver todas las entradasHola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!







